El ser humano común —sin
importar que sea rico o pobre, ignorante o profesional, religioso o laico— es
llamado hombre exterior, porque vive según la vida exterior, vive
fuera de sí o superficialmente, ajeno de su fuero interno. Según sus
proponentes el hombre exterior pasa su vida sin tener la conciencia suficiente
sobre la causa y consecuencias de sus propios fenómenos intrapsíquicos. Ello es
porque no se mira a sí mismo, no se observa, y confluye con sus pensamientos,
sentimientos, tendencias y deseos que lo entretienen tanto (o más) como los
estímulos externos; así, pasivamente, se deja vivir en una ilusión... se halla
con la conciencia dormida.
Para los que nunca se han preguntado ¿qué es lo que quieren? ¿quién es? ¿de dónde viene?
... sugiero que para para comprender mejor lo que quiero
decir, cada uno de ustedes ahora debería hacerse a sí mismo la pregunta: «¿Qué
soy yo?» Estoy seguro de que el 95 por ciento de ustedes se quedará perplejo
con esta pregunta y contestará con otra: «¿Qué quiere usted decir?»
Y esto probará que un hombre ha vivido durante toda su vida sin hacerse esta pregunta, que ha dado por sentado, axiomáticamente, que él es «algo», hasta algo muy valioso, algo que nunca ha puesto en duda. Al mismo tiempo, es incapaz de explicar a otra persona lo que es este «algo», incapaz de transmitir ni siquiera una idea de ello, ya que él mismo no sabe lo que es. ¿Y no sería que no lo sabe, porque de hecho este «algo» no existe, sino que su existencia es mera presunción?...
En verdad, esto no es siempre así. No toda la gente se ve a sí misma tan superficialmente.
Y esto probará que un hombre ha vivido durante toda su vida sin hacerse esta pregunta, que ha dado por sentado, axiomáticamente, que él es «algo», hasta algo muy valioso, algo que nunca ha puesto en duda. Al mismo tiempo, es incapaz de explicar a otra persona lo que es este «algo», incapaz de transmitir ni siquiera una idea de ello, ya que él mismo no sabe lo que es. ¿Y no sería que no lo sabe, porque de hecho este «algo» no existe, sino que su existencia es mera presunción?...
En verdad, esto no es siempre así. No toda la gente se ve a sí misma tan superficialmente.
El hombre dice: Yo
(sin saber muy bien todo lo que ese Yo implica). Al hablar de su cuerpo, el
hombre lo trata en tercera persona; y al hablar de su Alma, la trata también en
tercera persona.
Pero si el hombre no es ni el cuerpo ni el Alma, ¿qué es,
entonces, el hombre? ¿Qué es ese Yo que siente en él? La respuesta: es 

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